Muchas veces usamos las palabras “mente”, “psique” y “alma” como si fueran sinónimos, pero en el camino hacia el equilibrio holístico, entender su diferencia es el primer paso para despertar la conciencia. Si alguna vez has sentido un vacío que ninguna explicación lógica puede llenar, o una emoción que desborda tu capacidad de análisis, has estado en la frontera entre estos dos mundos.
La Psique: El mapa del navegante
Para Carl Jung, la psique es la totalidad de los procesos psicológicos, tanto conscientes como inconscientes. Es nuestra estructura operativa: incluye nuestros pensamientos, nuestras memorias, el ego y cómo nos adaptamos al mundo exterior.
- Se rige por: La experiencia personal, los traumas, el aprendizaje y la estructura social.
- Su función: Ayudarnos a sobrevivir y navegar la realidad tangible.
- El síntoma: Cuando la psique está en conflicto, sentimos ansiedad, estrés o confusión mental.
El Alma: El océano infinito
Aquí es donde el estudio de Jung se vuelve profundo. Él no veía al alma simplemente como un concepto religioso, sino como una entidad psicológica vital que conecta lo individual con lo universal (el inconsciente colectivo).
El alma no se rige por leyes racionales. Mientras que la psique quiere “entender” y “solucionar”, el alma busca “sentir” y “trascender”. Es esa chispa que no puedes definir bajo un microscopio, pero que dicta tu sentido de propósito y tu conexión con la vida misma.
“Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente su propia oscuridad.” — Carl Jung.
¿Dónde termina una y empieza la otra?
La distinción es sutil pero poderosa:
- La Psique es el lenguaje: Es el medio a través del cual intentamos dar nombre a lo que sentimos.
- El Alma es el mensaje: Es la fuerza pura que genera la emoción antes de que la mente le ponga una etiqueta.
Cuando dices “no sé qué siento”, es tu psique admitiendo que no tiene palabras para lo que tu alma está experimentando. El alma empieza justo donde el razonamiento se queda corto; empieza en el asombro, en el amor incondicional y en el dolor que no tiene una “causa” lógica aparente.
Despertar a la Realidad del Alma
Negar el alma porque no es “racional” es como negar la música porque no puedes ver las ondas sonoras. Si solo cuidas tu psique (tu mente), serás una persona funcional pero, quizás, desconectada.
Al reconocer que posees un alma que no obedece a la lógica, te permites dejar de luchar contra tus emociones y empiezas a escucharlas como guías hacia tu equilibrio.
En mi propia experiencia, hubo momentos donde mi mente buscaba soluciones lógicas, pero mi alma solo pedía ser escuchada, entonces regresé a mis origenes, cuando la fe y la esperanza eran el motor de mi vida, asi comence a retomar el camino hacia una vida más plena.